viernes, junio 29

Un ejemplo de globalización a medias

Una globalización a medias

En el siguiente mini-ensayo expongo cómo algunos medios de comunicación aún están en estados de globalización arcaica, a diferencia de una web que permite el ingreso de casi todo, por su escasa restricción. (3ª Entrada de CFG: Globalización y Comunicación. Módulo 3)

by Cristian Cabello
En el Chile presente existen un creciente número de sitios en Internet que son de interés para la población glbt[1], auto-producidos y financiados por las propias organizaciones que agrupan a las minorías sexuales o con fines meramente comerciales. Esto a diferencia de lo que ocurre en la televisión chilena donde el filtro editorial aún se digna a omitir o representar casi fantasmagóricamente a gays, olvidando la existencia de lesbianas, denigrando a transexuales o relacionándolos en casos de violencia y para qué hablar de bisexuales, ni siquiera se habla de ell@s. En programas de entretención el gay es caricaturizado como un hombre afeminado: objeto de la burla mediática. Y en los formatos más “objetivos” para los receptores, como los noticiarios, las conductas homosexuales están, generalmente, relacionadas con casos de pedofilia o prostitución. De este modo se comprueba que el “vehículo de aprendizaje que enseña a la familia a vivir socialmente”[2], que sería un formato como el noticiero televisivo, evitaría educar respecto a temas sexuales o de género. Ser gay o lesbiana muchas veces se utiliza como una denuncia o una acusación en diarios o programas de espectáculos. “Sacar del clóset”, metáfora utilizada para referirse a las personas que asumen conductas sexuales fuera de la norma heterosexual, es aún visto como un acto de amenaza contra otros. Por ende la figura del “clóset” es aún espacio de lo prohibido, “una estructura de amenaza que impone el silencio a lesbianas y gays de modo que su subjetividad pierde cualquier posibilidad de ser públicamente reconocida y su autonomía queda drásticamente limitada”[3]

La televisión chilena suele enfocar las temáticas homosexuales desde una mirada paternalista, relacionando a los sujetos glbt con una historia de discriminación; las telenovelas también han mostrado papeles donde el gay o la lesbiana sólo se plantea como un sujet@ que aporta conflicto al drama, que sufre malestar psíquico por su opción sexual y otra serie de abordajes que nunca encaran la vida sexual, eje primordial de la definición científica de homosexualidad. Claramente las etapas de auto-percepción y representación definidas por Goffman, refiriéndose al proceso de reconocimiento identitario, se ven limitadas en el caso glbt a la designación (ser reconocido, conocido) por otros.


Hasta el momento sólo los medios escritos y electrónicos han realizado trabajos donde la familia, la historia política, entre otras tramas del movimiento glbt, han sido abordadas. Por ende el relato oral-mediático de este grupo construido por las industrias culturales alternativas, vanguardistas y políticas de izquierda, pertenecen a una esfera underground donde el escaso consumo las remite a lo que podríamos denominar: identidades abyectas. Condición necesaria, según Judith Butler[4], para la subsistencia de un sistema heteronormativo que, para no caer en psicosis, debe estar constantemente conciente de un otro prohibido, su limitación de lo permitido. En esta frontera las diferentes prácticas integradas a la multiculturalidad dejan de estar fuertemente comunicadas y se vuelven inversas o demasiado fijas. Pareciera que la televisión necesita de un espacio abyecto para denigrar constantemente y posicionarse de este modo en su poder y autoridad.


Medios que se jactan de representar una democracia homogeneizada y de poseer una visión de lo correcto y lo incorrecto, como sucede en el caso de la televisión, sólo son el reflejo de una sociedad organizada por mayorías políticas que no representan la diversidad de una nación étnica, sexual, etaria y políticamente heterogénea. Desde una perspectiva basada en John Thompson (1998) “en la esfera pública creada por lo medios electrónicos, las luchas por el reconocimiento se han convertido en “luchas por la visibilidad”. Esto es la aspiración de grupos como los glbt de legitimar sus demandas e influir en la toma de decisiones por parte de los estamentos del Estado. Esto último se sostiene en la encuesta ICSO/UDP 2005 que al consultar a la “opinión pública” quienes influyen más en las decisiones que toman las autoridades políticas, obtuvo en el segundo y tercer lugar, la influencia de las noticias de televisión y de los diarios respectivamente. Ilustrativa de esta misma escasa diversidad expuesta en las pantallas se refleja en la encuesta del Consejo Nacional de Televisión 2005 donde los actores que resultan desfavorecidos, es decir, mostrados peor de lo que son, serían: las mujeres, los niños, los evangélicos, los jóvenes y los homosexuales, éstos últimos con un 21,8% de las menciones. Y este mismo grupo en la pregunta inversa, es decir, como actor social favorecido o mostrado mejor de lo que es logra un 8,1% de las menciones.


Con lo anterior se concluye que la “salida de clóset” en el espacio público sostenido por la televisión aún no aporta un verdadero lugar de visibilización de los problemas de la comunidad glbt. La escasez de debates que no denigren la sexualidad del otro en la pantalla no condiciona la apertura de líneas editoriales. Sólo hasta que la representación de las minorías sexuales deje de ser percibida como una rareza, debido a formatos y temáticas demasiado machistas, conservadoras y católicas respecto a la sexualidad de los sujetos, la población glbt podría comenzar a reconocerse y participar del “espacio público” creado por los mass media.

[1] www.opusgay.cl, www.cuds.cl, etc.
[2] Winocur, R. 2002, p.68
[3] LLAMAS, Ricardo. “Miss Media. Una lectura perversa de la comunicación de masas”. Ed. de la Tempestad. Pág.158
[4] BUTLER, J. Cuerpos que Importan (2001)

E-comunidades desde una perspectiva Queer


E-comunidades desde una perspectiva Queer

La siguiente entrada se apropia de la "Teoría del deseo" para, de modo vulgar, referirse a como la comunidad GLBT (entendida en tanto miembro de las sociedades democráticas) utiliza el ciberespacio como sitio de reunión y nueva propuesta de política ciudadana. Esta entrada forma parte de la 2ª Entrada para el CFG: Comunicación y Globalización.

Cristian Cabello

Mucho se habla de las comunidades virtuales, pero ¿en qué consiste el ciberespacio? En antropología, lo primordial para desarrollar las relaciones de un grupo humano es su ubicación física, de la cual, de algún modo, se apropian. En el caso de los sujetos e-conectados que se relacionan, la mayoría de las veces, en más de un sitio o programa Internet (P2P, foros, blogs, etc.), el espacio físico está determinado por la indeterminación del ciberespacio. Los usuarios de la web buscan los espacios de relaciones donde las normas, los passwords y las restricciones sean mínimas. ¿Cuál es la utilidad de este espacio que visitamos diariamente para la comunidad GLBT[1]?
Viajando por la web es fácil reconocer que la población homosexual de Chile tiene su mayor y mejor participación en los medios electrónicos. Se podría explicar esta visión en términos políticos: la TV y la prensa son aún medios muy conservadores y de derecha política, a diferencia de una web que promueve la diversidad de participantes, opiniones de actores sociales y sin restricciones de grandes entidades fácticas; este argumento no deja de ser cierto, pero no presenta el potencial explicativo que hace de la web un nuevo espacio para hacer política desde la disidencia sexual.
Donald Morton en su ensayo El Nacimiento de lo Ciberqueer actualiza la teoría queer aplicándola al ciberespacio. Para este ensayista gay estadounidense el placer y el deseo son los vectores de una nueva política y participación ciudadana, que no se baña en los antiguos términos de una política racional; la personas rechazan las categorizaciones rígidas, los jóvenes pueden ser punk y folcloristas a la vez, y cualquier signo de “compromiso” político es mal visto por un resto aburrido de determinaciones históricas. La teoría queer no busca un mundo sin géneros establecidos, simplemente no cree en los conceptos que puedan regir la vida; no tiene conceptos de inclusión o exclusión de corte marxista; “ser queer es entrar y celebrar el espacio lúdico de la indeterminación sexual”
[2].
Un día podemos sentirnos gays, al siguiente día bisexuales y así sucesivamente y forma circular, la sexualidad no es una experiencia fija. Esto se plasma con diversas expresiones en la red: pornografía, foros, juegos online donde se elige la identidad, chat, medios de organizaciones lesbianas, transexuales, gays o de jóvenes GLBT (
www.cuds.cl) y fotologs (www.gayfotolog.cl); son algunas de las posibilidades que posee la comunidad GLBT (y gay principalmente) para manifestar su deseo que no quiere ser normado. Es importante ver este signo de participación como un lugar donde se hace historia, donde son los mismos usuarios quienes eligen sus propias historias con sus “cuerpos virtuales”. Con esta sobrealimentación de relatos y la edificación de fetiches, pareciera que el término comunidad se desintegra y queda demasiado out para los ojos del deseo: es otro signo de compromiso político. No olvidemos que el valor atractivo del ciberespacio es su supuesta desconexión con la actualidad, que sitúa a los sujetos al margen de toda responsabilidad social.
[1] Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales
[2] VV. AA. Sexualidades Transgresoras.(2002) Pág. 124

La estética casera de la web



La estética casera de la web




A continuación un breve texto donde reflexiono sobre el pontencial y las propiedades de los productos en "bruto" o "sin editar" transados en la web. (1ª Entrada para CFG de Comunicación y Globalización)

by Cristian Cabello

Hace bastantes años que la pluma de periodistas ya no es sólo de los profesionales, hay una gran cantidad de individuos virtuales que investigan, editan, recolectan y/o publican información para el disfrute de otros cuerpos virtuales. Pareciera ser que cualquiera puede escribir un texto, grabar un video o tomar una fotografía, y conseguir que los índices de visitas de su página web, blog o fotolog (como quiera expresarse), se eleven exponencialmente. No importa el título, ni el apellido y ni su ubicación geográfica. Con los nuevos espacios de interacción en la red se genera una suerte de democratización de la participación ciudadana-virtual.

Las diferencias más visibles, pero no menos profundas, entre el periodismo clásico, en función de auspiciadores o instituciones, y el nuevo periodismo participativo, son las estructuras semióticas que utilizan como medios de expresión. El periodismo participativo al romper las creencias entorno a la existencia de una objetividad, en pos de una multitud de puntos de vistas que opinan y se segregan en algunas temáticas, legitima la diferencia y subjetividad de un medio o sujeto comunicador. Estas divergencias estructurales, visibles de inmediato al comparar una nota informativa de prensa escrita con una nota informativa que permite comentar a sus lectores; son producto, principalmente, del surgimiento del texto “en bruto”.

En la web 2.0 surge un texto que privilegia el diálogo con los cibernautas de la comunidad antes que un documento realizado con mayor profundidad periodística. Acá no existe ese temible editor de medio que rechaza textos enteros, censura u omite parte del trabajo o declaraciones de otra persona. Los periodistas de medios participativos logran legitimar su individualidad, sus errores y su ansiedad, para construir un medio que les exige, a través de sus visitantes, más periodicidad, novedad y originalidad. El “texto bruto” aparece como el medio menos uniformado lingüísticamente y como atracción y seducción, por medio de un lenguaje propio de una comunidad virtual. El reconocimiento de un lenguaje especifico y los códigos en común manejados por un grupo (etario, étnico, sexual, etc.), facilitan un sentido de pertenencia mayor con el medio web.

Por otra parte el texto “sin edición” que se publica a cada segundo en la web, y que luego se relacionará con los comentarios o post que escriban los usuarios, es una imagen efímera y amateur que erige otra estética de la representación. Ya desplomamos la objetividad con la diversidad de opiniones que encontramos en Internet, de hecho agradecemos la honestidad de un medio al conocer quienes son las personas autoras de los textos: vecinos, amigos, profesores, etc. En este punto no puedo dejar de nombrar el éxito de Youtube como texto audiovisual de convergencia de otros textos, dando mayor atracción y complementariedad a la información, y como paradigma de un nuevo modelo de representación. Ya que apodera de los formatos televisivos y de cine y las técnicas de las cámaras de video no-profesionales, para elaborar un producto independiente, autofinanciado, casero y, a veces, con aspiraciones de documental; pero, por sobre todo, es el ejemplo del límite al que han llegado las nuevas formas de participación ciudadana en la red y que socavan lo que entendemos por “calidad” de la información. Pareciera que el texto vale por lo que es, no por lo que representa o la producción que conlleva. Fijarse en estos detalles podría significar relegar al producto al olvido por una causa política o por discriminación social. Después de todo son los visitantes quines califican el contenido. Sólo me limitaré a mencionar que nadie podría afirmar que un video casero karaoke-interpretativo-performance, protagonizado por dos adolescentes de Calama, y que hace una propia interpretación de una canción de regeaton, no es información de calidad si esta recibe 800 mil visitas en un día de semana y es elegido como el favorito por la comunidad Youtube de Chile. Pero esta discusión la dilucidaremos en una próxima entrada.

sábado, junio 9

Ambigüi


El nuevo estilo de relaciones teenegers
Ambigüis

En la actualidad las amistades no sólo se limitan a las parsimoniosas actividades de tomar té, ayudarse en los tiempos inextricables y presentarse para algún bautizo. Cada vez más los amigos no respetan formalismos y entablan relaciones con escasas reglas. Este hecho crece en el grupo juvenil y aumenta cada vez más en los adolescentes.



Ambigüi”: Adjetivo. Término juvenil-posmoderno que (según el conocimiento popular cosumista) se refiere a las relaciones de amistad donde los interactuantes suelen confundirse, para luego relacionarse o insinuarse sexualmente con sus conocid@s. No incluye relaciones permanentes; sólo espontáneas decaídas. El hecho se intenta explicar a partir del actual estado de soledades de los sujetos, el individualismo y la negación a relaciones duraderas y compromisos.
Conocí el término en una fiesta del Barrio Brasil el fin de semana pasado. Jóvenes de entre 20 y 23 años, amigos y asiduos visitantes de la discoteque Blondie y Club Miel, me explicaron el origen del léxico: “es una mezcla entre la reconocida palabra “amigüi” [instaurado por el programa para adolescentes Cabra Chica Gritona de Vía X] y el término “ambiguo” que apela en este caso a la confusión y transgresiones entre el ser amigos, pololos o peor es na’”.
Inmediatamente recordé los múltiples sucesos de mi vida con los cuales se podría ejemplificar el novedoso término, principalmente casos de amig@s que en algunos momentos del día o la noche se olvidaron de los formalismos y me besaron, se dejaron tocar, me miraron con deseo, pensaron que metafísicamente seriamos la pareja ideal o simplemente tuvieron sexo conmigo.
Una de estas anécdotas ocurrió con una amiga lesbiana compañera de Campus y de colectivo universitario pro-diversidad sexual. Su nombre era Natalia, pero le llamaban Nato. Era una chica que no usaba falda, se vestía con prendas negras y solía usar un jockey sobre su cabeza. En ese entonces solía pensar que mi mala suerte con los hombres se arreglaría con relaciones con mujeres, idealmente lesbianas que no asumieran el clásico rol de la mujer heterosexual en la cama.
La amistad con Nato se basó en las confesiones de nuestros secretos e intimidades varias y nuestra asumida semejanza que nos hacía sentir distintos al resto. La ambigüedad de nuestra relación comenzó en un almuerzo en el casino. Le planteé que deseaba experimentar con una mujer en la cama y ella me dijo que no tendría problemas, que yo sería el hombre ideal para ella. Luego, bastaron que bebiéramos unos tragos, semanas después, y ella recordó que alguna vez heterosexual.
“Cuando un amigo besa a una amiga no dejan de ser amigos, ni se complican asumiendo compromisos”, esta es la regla principal de los ambigüis. Lo anterior lo afirma un amigo del cual un día estuve enamorado, pero con quién hasta el momento aún no ocurre nada.